Humberto Cruz Matías, Mayo 24, 2006
www.e-oaxaca.com
DECENAS DE habitantes de la región de la Mixteca denunciaron en esta ciudad
un presunto fraude que, por el número de afectados, pudiera ser de los más
grandes de la historia reciente en la entidad, aunque a pesar de la gravedad de
los hechos al parecer la acusación quedó archivada.
Tanta reserva genera sospecha y en una primera revisión de los actos
denunciados encontramos una sorprendente relación de presuntos ilícitos y una
cascada de complicidades que enturbia la gobernabilidad de la región. La
historia de la supuesta caja de ahorro conocida como "Sacriputla" está
irremediablemente ligada a la turbulenta vida de Juan Feria y sus hijos que,
según habitantes de la zona, de la noche a la mañana se convirtieron en una
leyenda negra en los distritos de Tlaxico, Putla y Juxtlahuaca.
Quienes los han visto dicen estar sorprendidos por la desfachatez con que
agentes del Ministerio Público, comandantes de la Policía Ministerial del
Estado, agentes federales y hasta autoridades regionales frecuentan la casa de
Juan Feria. Y las visitas mensuales o quincenales no parecen ser simples
manifestaciones de vida social.
Acostumbrados al derroche ostentoso, los Feria protagonizan caravanas
familiares en las carreteras de la Mixteca a bordo de autos de lujo como VMW,
Minicupe, camionetas todo terreno en versiones de súper lujo y autos deportivos
hechos para la ciudad.
Pero los autos no son la única afición de los potentados putlecos. La
portación de armas de fuego y el financiamiento de campañas electorales de
muchos candidatos les garantizaron el respeto en las calles y la protección
legal y política para su otra fuente de financiamiento que en la región pocos,
muy pocos, se atreven a señalar.
Es tanto el poder acumulado que hasta los abogados y contadores de sus
negocios se dan el lujo de escandalizar armados en la región sin que nadie los
moleste.
¿De dónde sale el dinero que presumen?
¿Quién los protege y qué tan arriba llega la telaraña de complicidades?
¿Se van o se quedan en la zona? No es un juego de adivinanzas.
Por la gravedad de las denuncias y otros hechos ampliamente documentados
entre los habitantes de la región éstas deberían ser líneas de investigación de
las autoridades.
Sin embargo, hasta la semana pasada en lugar de interrogarlos, los policías
que deberían investigarlos corrían a su casa para ponerlo al tanto de quiénes se
atrevieron a revelarse en contra de su férreo cacicazgo.
Después de esta primera entrega hay más datos para documentar, hay nuevas
preguntas que hacer y otros testimonios que espulgar para acercarnos a la
verdad, porque lo hasta ahora expuesto es apenas la punta de la madeja.