Comunidades
Migrantes, remesas y Democracia en San Juan Mixtepec, Oaxaca
El financiero,
martes 23 de mayo, México, D.F.
Isabel Cruz Hernández[1]
N
o basta el capital financiero de
remesas para generar desarrollo local en comunidades migrantes. Además de las
necesarias inversiones financieras, la generación de formas de representación y
de liderazgos con legitimidad de base, visión, información y entendimiento de
las dinámicas y expectativas locales.
El creciente monto de remesas es un
fenómeno que ha logrado atrapar la atención de legisladores, autoridades
financieras, académicos, organismos de cooperación internacional, analistas y
empresas. El énfasis es analizar las oportunidades para el desarrollo económico
de las zonas de expulsión en una estrategia para “aprovechar las remesas” en
proyectos productivos, y desarrollo local.
El municipio de San Juan Mixtepec, es
un pequeño territorio enclavado en el corazón de la mixteca migrante. Conformado
por 72 localidades con 9,000 habitantes (INEGI, 2000), ha enviado a California,
Arizona y Florida al 70% de su población. El desarrollo económico local depende
de las remesas que representan entre el 60 y el 70% del ingreso familiar, el
cual es complementado con la siembra de maíz temporalero con rendimientos de 600
kilos por hectárea y los subsidios del combate a la pobreza (Oportunidades).
Cada año desde los EEUU, los migrantes envían a sus familias en este municipio
cerca de 6 millones de dólares. Casi diez veces más que el presupuesto
gubernamental para el municipio constitucional. El exceso de liquidez que eso
genera en una economía tan frágil se puede apreciar por la existencia de 8 Cajas
de ahorro ubicadas en la cabecera municipal con captaciones de ahorro superior a
los 150 millones de pesos, los que no siempre regresan como inversiones
productivas, por la limitación de infraestructura y oportunidades productivas.
El ahorro migrante, las esperanzas de
retorno con sus remesas colectivas y sus formas de organización trasnacionales
han modificado también el ejercicio de la democracia política en el municipio
oaxaqueño. La participación en la elección de autoridades municipales ha
suscitado desde 1985 y más renovadamente desde el 2000, una fuerte reacción de
las comunidades en los EEUU, reivindicando mayor poder para las comunidades y el
acceso al desarrollo durante décadas concentradas en la cabecera municipal. Una
democracia indígena que combina los usos y costumbres con la tolerancia a
formas políticas modernas. Los conflictos locales han tenido como telón de fondo
intereses regionales y nacionales: la confrontación política entre antorcha
campesina, -ahora CNC- y RIO, la red indígena Oaxaqueña fundada en California
A la agenda comunitaria y a las
reivindicaciones por democracia respondió durante décadas Macedonio Moisés Cruz
Sánchez líder de la Red Indígena Oaxaqueña (RIO) arteramente asesinado el pasado
jueves 18 de mayo por dos matones a sueldo. Migrante desde los 13 años, formado
en el liderazgo de comunidades migrantes en diversas organizaciones desde
Sinaloa, Baja California y California, Moisés Cruz, Expresidente municipal y
asesor del actual ayuntamiento fue asesinado en San Juan Mixtepec para simular
que el origen es un conflicto local. En medio de un ambiente de descomposición
política electoral y de confrontación política de un partido en el gobierno que
se niega a perder territorios. Una cortina de humo se ha tendido acusándolo de
participar en el EPR, una infamia sobre otra para denostar a un lider
comunitario migrante. Intereses políticos extra-locales han logrado acallar una
vida, un trabajo y un liderazgo. Su ambición más reciente era lograr la
carretera que comunicara al municipio con el vecino Tlaxiaco, la construcción de
un centro de desarrollo comunitario y una central de maquinaria. El gobierno del
estado y la procuraduría general del estado están obligado a aclarar este
asesinato y perseguir a los autores intelectuales. A garantizar un ambiente
favorable para el desarrollo local.